La semilla es el origen. La forma más pura de sentir el cacao.
Estas semillas provienen de Ocumare de la Costa, en Venezuela, donde el cacao es tradición viva y cuidado familiar en La Primogénita, dónde los métodos tradicionales conservan su integridad.
Al no estar procesadas, las semillas conservan toda su intensidad: su sabor es más fuerte, más terroso, más auténtico. Es cacao en su estado natural.
Puedes disfrutarlas tal cual, tostarlas suavemente o molerlas para crear tus propias recetas.
Sus cáscaras, además, pueden infusionarse para obtener una bebida sutil y nutritiva. También son perfectas para acompañar tus rituales: una ofrenda sencilla pero poderosa para tu altar.
Sin procesar. Sin aditivos. Solo Cacao.
Auténtico. Sagrado. Vivo.




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